Una visita tranquila muchas veces empieza días antes, en casa. Nada de esto cuesta mucho, y puede cambiar cómo su hijo cruza la puerta. Acá está lo que de verdad ayuda, lo que conviene saltarse, y cómo manejar a un niño que está nervioso pase lo que pase.
Por qué un poco de preparación ayuda tanto
Para un niño chico, lo difícil es un lugar nuevo lleno de imágenes y sonidos desconocidos, no el dentista. Cuando la idea de una visita ya se siente familiar, hay mucho menos a qué tenerle miedo. Unos minutos de preparación en los días previos hacen gran parte de ese trabajo por usted.
Lo que ayuda
- Hable de la visita de forma simple y positiva, con el mismo tono que usaría para una salida al parque.
- Lea un libro infantil o vea un video corto y amable sobre ir al dentista, para que la idea se sienta familiar.
- Jueguen a hacer de cuenta en casa. Deje que su hijo sea el dentista y le cuente los dientes, y después cambien.
- Elija un momento del día en el que su hijo suele estar descansado y alimentado.
- Deje que su hijo lleve un objeto que lo tranquilice, como un juguete o una mantita.
Lo que conviene evitar
Algunas costumbres bienintencionadas en realidad pueden hacer la visita más difícil. Estas son las más comunes que conviene saltarse:
- Trate de no prometer 'no te va a doler'. Planta la idea de que podría doler, y arma una promesa que quizá no pueda cumplir.
- Evite palabras que asustan como inyección, fresa o dolor. Nuestro equipo usa lenguaje amigable para los niños por algo.
- No use al dentista como amenaza o castigo, ni en broma.
- Cuide sus propios nervios. Los niños leen su tono de cerca, aunque parezca que no están escuchando.
Adaptar la preparación a su hijo
A un niño pequeño le va mejor casi sin anticipación, solo una mención corta y tranquila el mismo día. A un niño más grande muchas veces le viene bien un día o dos para hacer preguntas y acostumbrarse a la idea. Usted conoce a su hijo mejor que nadie, así que apóyese en lo que suele funcionarle.
Si su hijo está ansioso pase lo que pase
Algunos niños están nerviosos incluso con la mejor preparación, y es completamente normal. Nuestro equipo trabaja con niños tímidos y primerizos todos los días. Vamos al ritmo de su hijo, dejamos que se sienta en control, y nunca forzamos nada. No necesita llegar con todo resuelto, y una visita tranquila casi siempre hace que la próxima sea más fácil.
Preguntas frecuentes
¿Con cuánta anticipación le aviso a mi hijo?
Para los más chiquitos, el mismo día suele alcanzar. Para los más grandes, un día o dos les da tiempo de preguntar sin acumular preocupación. Las anticipaciones largas tienden a generar más ansiedad, no menos.
¿Debería sobornar a mi hijo para que se porte bien?
Un premio chico y tranquilo después de la visita está bien, como una salida al parque. Trate de no plantearlo como un pago por aguantar algo feo, porque puede sugerir que había algo a lo que temer.
¿Y si mi hijo tuvo una mala experiencia antes?
Dígalo al reservar. Saber de una experiencia previa ayuda a nuestro equipo a ir más despacio y reconstruir la confianza desde el inicio. Muchos de los niños que atendemos llegaron a nosotros después de una visita difícil en otro lado.
En resumen
Preparar a su hijo es sobre todo hacer que el dentista se sienta familiar y mantener su propio tono relajado. Haga las cosas simples, evite las palabras que asustan, y deje que nuestro equipo siga desde ahí. Un niño tranquilo y un equipo paciente son una buena combinación.
